Cuando el pueblo sale a las calles, el deber de un gobierno es escuchar. Un reclamo ciudadano no se responde con agresiones, se responde con diálogo, con atención y con soluciones.

Por eso, nos unimos al pronunciamiento del Comité Ejecutivo Nacional, al reprobar el uso desmedido de la fuerza en Guadalajara, donde miles de familias marcharon por agua limpia, y condenamos los hechos violentos en la alcaldía Cuauhtémoc en contra de la comunidad trans en días pasados. Exigimos la liberación de quienes fueron detenidos por manifestarse, que se localice a las personas reportadas sin paradero y que se investigue con transparencia.
Rechazamos la violencia venga de donde venga y pedimos que todo se esclarezca con imparcialidad.
El pueblo no pide privilegios, pide ser escuchado. Y para eso estamos: para escuchar, para atender y para resolver. Todo por la razón, nada por la fuerza.

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